Mudanza.
Yep, por problemillas técnicos con blogspot seguimos aquí
El que no está ocupado naciendo, lo está muriendo.
Curiosamente, lo que no he visto aún han sido los parajes volcánicos de Salamander, que probablemente sea el cliché más copiado en el género.
La jugabilidad se desmarca bastante de lo habitual, ya que no es exactamente un arcade. Concebido para el mercado doméstico, se intenta prolongar su duración de diversas formas. Una de ellas es que no importa tanto esquivar las balas como estar equipado adecuadamente para superar la fase. El juego cuenta con un intrincado sistema de compra de mejoras de la nave, que van desde reforzar su fuselaje a comprar armas nuevas (de todo tipo y pelaje, desde armas químicas a rayos de energía y que, a su vez, pueden ser mejoradas sucesivamente) pasando por barreras energéticas o mejoras en el sistema de enfríamiento de la nave (el armamento puede recalentarse). La cantidad de objetos es simplemente impresionante y además existe la posibilidad de combinar armas, y situarlas de modo estratégico en diversos puntos de la nave así como regular su inclinación, ya que a menudo nos conviene tener nuestro flamante rifle de plasma en la parte trasera.
Dado que las fases son relativamente largas, existen puntos de control por el camino, y algunos power-ups que restauran vida y cosas así. La mayoría de los niveles son una amalgama de enemigos terrestres y voladores. Hay que ser un poco pícaro, ya que por ejemplo derribar un enorme avión puede significar deshacernos de los enemigos que se encuentran en el suelo vía explosión gloriosa. El juego tiene argumento, que no contaré aquí, y es ampliamente viciante gracias a sus bárbaras posibilidades, que incluyen el crackeo de cajas que vamos encontrando por las fases, o la posibilidad de hacer combos (que dan más dinero) con las matanzas que llevemos a cabo. Muchos le critican que sea corto, aunque a mí no me lo parece, ya que lo voy jugando con calma (todavía no lo he terminado), a razón de un nivel por día. Lo que sí que no me gustan son los jefes finales, bastante descafeinados y fáciles.
Me queda por comentar la BSO, simplemente sublime. Compuesta por el grupo heavy nórdico Machinae Supremacy, ofrece más de 60 minutos de heavy instrumental (aunque hay un tema cantado) que ambienta de forma sensacional. Claro está, esto no es Guilty Gear, por lo que la instrumentación es más lenta en todos los aspectos y menos atronadora, cosa que a la larga se agradece en un juego de este tipo.
En resumen, que os hagáis con él. YA. Es una oportunidad única de jugar en el PC. Ha logrado que yo vuelva a sentarme delante del monitor para jugar como un poseso tras varios años sin hacerlo.
¿Quién habría dicho hace años que la última entrega de la saga Oddworld (con juegos como Abe´s Odysee) acabaría recogiendo influencias de las películas de Clint Eastwood y recreando su propio (y muy original) Far West?. Yo no, desde luego.
Dentro de poco (una vez haya bajado de precio) caerá la edición limitada de Elder Scrolls IV: Oblivion, que entre otras cosas incluye un libro de ilustraciones y el DVD con el making off
Este es el mapa. Una lástima que dado su tamaño aquí apenas se aprecie nada. La isla central es dónde transcurre la mayor parte del juego, y las otras localizaciones sirven de entorno para las expansiones. En las 25 horas que llevo jugadas, apenas he cubierto una mínima distancia del suroeste de la isla principal, la distancia existente entra Hla Oath y el norte de Caldera.
La edición está muy cuidada, es como las guías de Piggyback, y la portada tiene efecto relieve. Hablando de lo cual, últimamente sacan guías de todo, lo último la del PES5. Ya podían sacar la de Oblivion ¬¬
término usado en el habla hispana, para referirse a la persona interesada u obsesionada con un tema, afición, o hobby en concreto.No nos engañemos, esta acepción es la que habitualmente usamos para referirnos a los aficionados a los videojuegos, anime, cómic y demás zarandajas (habilidades sociales aparte). Que casualmente, son algunas de las aficiones del que escribe estas líneas (bueno, el anime menos). Hay algo que la wikipedia no dice, y es dónde se encuentra la barrera entre el friki, el hardcore y el geek. Los años de experiencia son los únicos que te dan una noción clara de esa diferencia, que se va marcando a fuego lento en ti: los frikis no tienen criterio. Lapidario, pero no por ello menos cierto. Aparte de vivir en sus cómics son unos fanáticos de los sofistas de mucho cuidado (aunque probablemente no sepan quiénes fueron estos señores). En una palabra: no saben decirte, en la inmensa mayoría de ocasiones, razones objetivas que hacen que algún producto en particular les guste. Les mola, y ya está. El componente de flipe es importante (inserten tema de FFVII Advent Children aquí). Admito que yo pasé por esa época en mis años de adolescente. Es inevitable, no tienes una identidad totalmente forjada, y vas hacia los espectros de la sociedad como una mosca hacia la luz de la farola, especialmente cuando eres centro de las burlas y los desprecios de los demás por alguna razón incognoscible. No soy un nerd y tampoco puedo serlo. No tengo una mente analítica, ni conocimientos sobre las ciencias exactas y/o matemáticas, aunque sí poseo bastantes conocimientos de arte y letras en general. Mejorables, pero algo es algo. Comparto con ellos mi interés desmedido por la tecnología, el mundo de la informática, Linux y temas relacionados. El que me viera, pensaría que yo soy como una prostituta en un convento: algo totalmente fuera de lugar. Y no le faltaría razón. Tampoco soy un geek. Honestamente, creo no ser taaaaaaaaan extravagante como algunos me pintan. No visto de forma rara, no me comporto de forma rara, no practico sexo de una manera diferente a la del resto de la humanidad. Sin embargo, con los geeks tengo muchas cosas en común: me apasiona la sci-fi, no suelo ir en línea con la sociedad, y tengo interés por el conocimiento en general. Por contra, no cumplo con el grado de extraversión necesario para ser considerado geek. ¿Qué diablos soy yo, entonces? Ni puta idea, macho. Ni me importa, ni me molestaré en descubrirlo. Que sus señorías me cuelguen todos los motes o definiciones que prefieran, que yo me he retirado de estas carreras estúpidas. Psicotrópicamente hablando, podríamos decir que todas esta entelequia de definiciones es en realidad fruto de los de siempre, de las grandes corporaciones, siempre ávidas de reducir la realidad social a la mínima expresión. Está bien, haced el pasillo más angosto, para tratar de encuadrarnos mejor en grupos de consumo. Cuando luego el CEO de alguna compañía, considerado nerd por sus superiores, apuñale a alguien en contra de su pacifismo presupuesto, saldréis en las noticias. Dejando el polvo de ángel a un lado, la verdad es que es triste la forma de estereotipar de la gente en general. Si les dices que te gustan películas sci-fi fuera de las consabidas Star Wars y compañía, del tipo de THX1138, ya eres un friki de la hostia. Si estás leyendo un libro de programación, alguna novela fantástica o cómic europeo, friki. Y mucho peor si dices que te gusta ir a museos, en cuyo caso la mueca de extrañeza que te muestran pide a gritos que le estampes un jarrón chino (dinastía Ming a ser posible) en todo el jeto. Pues qué queréis que os diga, yo pienso que es mucho más friki encerrarse en un antro los fines de semana emulando al Pacman, o leerse el Hola, o enervarse por el destino de un deporte controlado por camarillas de notables. Y no se trata de una cuestión de beneficios culturales para la mente ni nada de eso. Más bien, de ideología de vida, y de sed (o no) de autodestrucción y frivolización social. Pero bueh, que cada uno haga lo que se le antoje mientras respete los gustos del otro (que es como pedir el fin de la pobreza).
Mr Kutaragi, dios cuatridimensional de este blog, opina que los frikis no tienen interés en la política, cosa que no siempre es cierta, porque la política favorece la tenencia de sexo.
Se pueden jugar perfectamente vía web, aunque de la segunda parte (ya más ambiciosa y larga) sólo está disponible una demo de tres niveles, pudiendo descargarnos la versión completa con BSO por 6 $, o solicitar el envío de la misma a nuestra casa por 17 $.
Los otros juegos a los que estoy jugando son los de ABA Games. ABA Games es la compañía del japonés Kenta-Cho, el cual es famoso por sus shmups. Éstos suelen ser reinterpretaciones abstractas de juegos clásicos con alguna característica jugable que los diferencia de los originales y con niveles que normalmente son generados de forma aleatoria. Su fama es bastante elevada entre los hardcore gamers, hasta el punto de que Tetsuya Mizuguchi (Rez, Sega Rally, Space Channel 5) le ofreció la posibilidad de desarrollar una versión comercial para PsP del Every Extend, uno de los juegos más populares de Cho. La elección no fue casual, algunos juegos de Cho como rRootage están inspirados en el Rez.
rRootage puede jugarse de tres formas, réplicas de juegos clásicos: con el modo de los Gigawing, con la jugabilidad de Ikaruga (dos colores que se alternan) y con la de Psyvariar . Cuenta con ports a muchos sistemas (Cho hace sus juegos de código abierto), entre ellos Xbox (obtenible en los FTP de Xbins).
Los últimos juegos de Cho ya hacen gala de una complejidad considerable, tanto en diseño como en jugabilidad. Ha llegado al punto de crear un lenguaje de programación para definir los patrones de disparo de los shmups 2D, aunque la mayoría los programa en lenguaje D.
Con el paso del tiempo ha ido haciendo muchos más juegos, y va liberando sus creaciones cada pocos meses. Algunos de sus títulos más famosos son los ya mencionados rRootage o Every Extend, pero también Gunroar, PARSEC47 o Mu-Cade son conocidos.
Por supuesto, hay muchos más títulos que se considerarían under, independientes o como queramos llamarlos. El videojuego subterráneo (amateur o no) es algo que siempre ha estado ahí, y más desde mediados de los 90, cuando se popularizaron herramientas como el Net Yaroze de PSX. Ahora, con lenguajes de programación tipo JAVA o Python, la calidad ha ido en aumento, pudiendo encontrarnos con títulos de intrincado diseño y desarrollo. Los géneros más cultivados han sido el shmup y las aventuras gráficas, no por nada son los comentados aquí, aunque en muchos casos sus creadores no son tan conocidos como Kenta Cho y compañía.
Podría destacar una burrada de títulos interesantes a los que jugar, fuera del mainstream, pero me quedaré con unos pocos aparte de los ya mencionados. Dan! da! dan! es un shmup atípico, mezcla de puzzle y matamarcianos tradicional, en el que usamos nuestros disparos para romper bloques, de los cuales salen las balas que se dirigirán raudas y veloces hacia nosotros. Con ingenio sabremos qué bloques nos conviene romper y cuáles no.
El Dan! da! dan!. Puzzle + shmup = combinación mortal. Y si no que se lo digan a Ikaruga
Ya en el terreno de las aventuras, están curiosos el 5 days a Stranger o la saga Apprentice, pero no ha sido hasta la aparición de los primeros motores con soporte a aceleración 3D que estas aventuras under han empezado a contar con estéticas llamativas y realmente cuidadas, por lo que todavía les queda mucho camino por recorrer.
Por último, no puedo olvidarme del Cave Story, un juego de estética totalmente retro (sus gráficos y sonido son más bien propios de un trasto de 8 bits), que demuestra que aún en la actualidad se pueden crear grandes juegos sin necesidad de 1080p y 128 millones de colores. Tiene una jugabilidad semejante a la del Super Metroid y sus hijos bastardo, los últimos Castlevanias. Que vivan los 80.
El juego de la discordia, el maravilloso juego de Tim Shaffer, Psychonauts. En él se unen surrealismo y psicología de un modo sorprendente. Un consejo: huid como podáis de la lastimosa versión Ps2. Es un juego concebido para Xbox.
El juego que se coló. Ahora que se ha confirmado que la revisión Outrun 2006 cuenta con peores gráficos que el original en sus versiones domésticas (gracias por hacer versiones Ps2 de juegos concebidos para Xbox como éste, luego pasa lo que pasa), éste será para la posteridad la versión pata negra del gran clásico. Por 15 €.